domingo, 15 de enero de 2012

ACERCA DE "COLONIALIDAD DEL PODER, EUROCENTRISMO Y AMÉRICA LATINA" DE ANÍBAL QUIJANO

La sistematización histórica que realiza Quijano para explicar la legitimidad Europa en relación al mundo resulta precisa y muy bien argumentada. Reconoce que América no solo significó un continente nuevo para Occidente, sino que permitió redefinir las identidades, y los factores con que son construidas. Lo biológico, como elemento diferenciador en las jerarquías sociales, fue trabajado y construido por Europa para afinar las escalas sociales. La diferenciación antes del descubrimiento de América era marcada por el color de piel (blanco-negro). Pero, ante la aparición de la raza indígena, se generan nuevas maneras de tratar las identidades, ahora bajo el influjo de lo racial. Se busca el reconocimiento legal y científico que lo avalen. Si bien es cierto se cuestiona el género y la raza como elementos que opacan la verdadera preocupación en las jerarquías sociales, es decir, lo económico, Quijano hace notar que lo racial no actúa como simple complemento, pues, desde la colonia, se permite la legitimización de las diferencias sociales, no siendo suficiente lo económico, sobre todo en el encuentro de españoles-indios, para lograrlo. Así, la estrategia anterior, y actual, es normalizar las diferencias, hacer que lo natural es que existan los blancos, negros, indios, etc. Y que el blanco está por encima de ello, pues el discurso científico lo demuestra. Lo blanco se ubican, pues, en el grupo de los dominadores, mientras que lo restante en el de los dominados.

Una vez naturalizado las jerarquías, los oficios y las prácticas laborales van a encajar en cada raza. Entonces, ya vencido el control biológico, lo económico se va a respaldar en ello. En el nivel económico, se alteran las formas de trabajo, aplicando nuevos patrones y relaciones económicas. La aparición del mercado mundial, el salario-capital: nuevos rasgos y estructuras económicas son asumidas en la colonia. No obstante, a medida que va avanzado lo económico y se va asentando las nuevas relaciones, la aparición del mestizaje crearía ciertos desajustes, aunque solucionados, en el desarrollo histórico de control del poder. Esta “doble identidad” va a cobrar relevancia por ser de mayor presencia en el territorio y por reclamar sus derechos, apelando a lo que son. La demora de sus objetivos es porque primero deben de libertar la raza aún cautiva tienen dentro suyo.

Lo que generó este acondicionamiento racial basado en la experiencia de América es que se extendiera de manera global, recayendo en la mentalidad. Así mismo, la monetización del mercado construyó dependencias nuevas, controlando los comercios frente a la expansión del tráfico comercial. Nace, pues, un centro económico, controlador del mercado: Europa occidental. Su rol se extendería a incluso generar los conocimientos y las racionalidades globales. Quijano compara ciertas prácticas históricas con lo actual, demostrando la poca modernidad que se dice tener en relación a las prácticas de relación económicas, ya que diría no se paga en algunas comarcas o haciendas, e incluso, las razas “inferiores” reciben menos paga que los blancos. Se enfatiza la idea de un centro que conglomera todo el poder, generando una especie de geopoder. Quijano se pregunta cómo logro Europa tales logros, llegando a la conclusión que eligieron qué colonizar y qué era más apto para el capitalismo; reprimieron los conocimientos de los colonizados, su racionalidad y toda forma de expresión propia condenándolos a subcultura campesina, iletrada; forzaron el aprendizaje de su cultura en toda actividad de relación social, incluso en el plano religioso-mítico. Su búsqueda constante era naturalizar las diferencias, convertirlas en normales y lógicas. Su objetivo principal era reconstruir la historia, volverla a contar a favor de los europeos, que la historia culmine en ellos.

Quijano también exhorta la carga diferenciadora de los binarismos o dicotomías que encasilla y condena a uno y otro. Frente a esto existe una resistencia (curiosamente no nombra a Guamán Poma como el primer momento de resistencia colonial) que se está generando desde finales del siglo XIX en América Latina. Se trabaja el concepto de modernidad a partir de lo avanzado, novedoso, etc. Bajo estos parámetros (y como ya lo discutió Habermas, que se habla de modernidad desde el siglo V), lo nuevo no estaría únicamente en Europa, como ellos creen y se adjudican su creación y protagonismo. Cada cultura de distinta época posee su proceso moderno, pues innovaron en distintos planos de las prácticas del hombre, poseyendo sistemas particulares en la relación intersubjetiva. Así, modernos no serían solo los europeos, y que ese afán reflejaría su pretensión etnocentrista. Lo que sí deja claro Quijano es, primero, el dominio histórico, lo cual articulo las relaciones sociales; segundo, el control institucional en cada ámbito de la vida humana: economía está el capitalismo, en el sexo, la familia burguesa, autoridad, recursos, productos, el Estado, control intersubjetivo, el eurocentrismo. La independencia de cada institución está garantizada, pero se insertan en un amplio sistema de dominio mundial.

Frente a esto, por primera vez, existe un sistema-mundo global que modifica y totaliza las relaciones sociales. Sin embargo, América generaría los cambios de relaciones intersubjetivas, en donde no se pretende reconstruir o reescribir el presente, sino construir un cambio histórico, instaurar una nueva época histórica: no evolución, sino nacimiento, nuevos patrones y perspectivas de vida, que afecten la colonialidad del poder, el capitalismo y el eurocentrismo. Allí se inscribiría el aporte y el intento de cambio americano. No apelar a la historia y su relectura, sino a generar cambios en el presente que se consoliden en el futuro, y que el presente sea un pasado del futuro que cambie el tono histórico por un nuevo periodo.


BIBLIOGRAFÍA:


LANDER, Edgardo (Comp.)

2003 La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Buenos Aires: CLACSO.

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